Sabía lo que iba a hacer. Hacía días lo tenía pensado. Era un plan sencillo, inútil quizás y hasta tonto, pero muy serio e importante para mí. Al acercarme al Colegio Santa Bárbara me detuve a cierta distancia. Había una cantidad considerable de vehículos, y personas afuera conversando. Observé que tenían identificaciones de cartón, con los colores de los partidos principales. Las sonrisas de sus rostros parecían sugerir que estos rivales políticos estaban en franca camaradería. Recordé la leyenda que decía que luego de jurar que le iba a partir la madre a Relámpago Hernández, Jack Veneno se juntaba con su archienemigo en el Restaurante Vizcaya a cenar los jueves.
Pasé lentamente por el frente. Me detuve. No vi los letreros que antes ponían identificando todas las mesas de votación que albergaba el plantel. Un tipo con carnet del PRSD me preguntó con los ojos, dije 2-7-1-A y asintió con la cara. Nada más. Ahorrativo el chamaco. Estacioné mi auto algunos metros después, cerca de un moreno que recogía su reguero de naranjas exprimidas para marcharse. Instintivamente le miré el dedo buscando la mancha delatora. No la tenía. Era haitiano. Sus ojos vidriosos y su craneo achatado cubierto con una gorra que juraba ser color café, y el inconfundible acento del patois terminaron por confirmar la sospecha.
Una doña caminaba por la acera con su niño de unos 8 años. Tenía el dedo entintado, pero al parecer ya hacía tiempo que había votado. De todas formas, me quedé calculando cuántos niños hubieran pasado frente a un colegio electoral hace treinta años, hace veinte años, hace diez años. ¿Será que hemos avanzado? ¿Que han sido erradicadas las turbas robadoras de urnas? ¿Que ya no existen las bandas que con armas largas lanzaban ráfagas cerca de los grupos que hacían fila para votar? Parece que sí, parece que hemos avanzado en eso, al menos.
Al acercarme a la entrada caminé más despacio. El grupo de activistas hablaba de la apatía de la gente, de lo poco que valoraban el derecho al voto... del precio tan alto que tiene la democracia, y lo poco que la apreciaban quienes no habían acudido a la cita electoral.
Y esa fue la frase mágica del día. La que me acompañó el resto del recorrido, y la que aún me retumba en el pensamiento. "El precio de la democracia". Suena bien para un libro...
Me introduje en los pasillos del Colegio Santa Bárbara y un amable peledeísta me indicó dónde estaba la mesa 271A. Era una pequeña aula, mucho más pequeña que la que tuvo hace dos años. Entré y entregué mi cédula, me dieron mis votos y mientras aún la frase "el precio de la democracia" me rondaba la mente, me entregaron dos sábanas de colores, la A y la B. Pasé a mi caseta.
Primero tomé la boleta "B", que traía las sonrientes caras de Roberto Salcedo, Alfredo Pacheco, Jack Veneno, y algunas otras caras risueñas. El precio de la democracia, ¿no?
¿Cuánto gana un síndico? ¿Cuánto gana un vice-síndico? ¿Cuánto ganan los regidores? ¿Cuánto se le da de dieta, gastos de representación, exoneraciones? Dejémonos de pendejadas, la verdad detrás de todo esto es que estos cargos tienen "mucho calcio" para quienes lo ocupen, pues para que haya tantos "patriotas" que se quieren sacrificar por sus municipios, que quieren recoger basura, que procuran mejorar el ornato, que aspiran a organizar plazas y parques, sencillamente la compensación tiene que ser maravillosa.
Calculemos al ojo por ciento, deseando tener números más concretos. Digamos que un síndico gana unos 40mil pesos cada mes. Digamos que el vicesíndico devenga 30mil pesos mensuales. Además, estos cargos tienen gastos de dietas y representación. Digamos, siendo conservadores, que los tales equivalen a 10mil pesos cada mes. Pero no olvidemos a los regidores, que son tan nobles que devengan un salario honorífico (digamos que 5mil pesos), pero que en dietas y gastos representativos se meten unos 30mil pesos.
Y del circo de ayer saldrán electos 154 síndicos, 154 vicesíndicos, una cantidad que no conozco de regidores (digamos que 400 en total, siendo sumamente conservadores) y otra cantidad igual de suplentes (que como soy buena gente voy a pensar que NO cobran NADA a menos que suplanten a su regidor, el cual entonces NO cobraría por la labor en la que ha sido suplantado).
Ahora sumemos...
Síndicos:
(40mil pesos mensuales de salario + 10mil pesos mensuales de gastos y dietas) x 154 personas x 12+1 meses x 4 años = RD$320,320,000 (320 millones 320,000 pesos).
Vicesíndicos:
(30mil pesos mensuales de salario + 10mil pesos mensuales de gastos y dietas) x 154 personas x 12+1 meses x 4 años = RD$240,240,000 (240 millones 240, 000 pesos).
Regidores:
(5mil pesos mensuales de salario + 30mil pesos mensuales de gastos y dietas) x 400 personas x 12+1 meses x 4 años = RD$728,000,000 (728 millones de pesos).
Suplentes:
Quedamos que yo soy buena gente y asumo que estos individuos no cobran si no trabajan, como pasa cuando un profesor suplanta a otro en una clase, sólo se paga un monto, a la persona que impartió la docencia... Lo malo es que tengo el presentimiento de que las cosas no son así en el fondo... pero ni modo, sigamos...
Al sumar los montos totales por puesto, tenemos que el gobierno municipal, de acuerdo a mis estimaciones que son bastante inexactas (por lo que me he tirado a muerto), le cuesta a todos los municipios la nada desdeñable cifra de RD$1,288,560,000 (Mil doscientos ochentiocho millones, quinientos sesenta mil pesitos). Ah caray... y eso fue sólo con la boleta "B"...
Vamos a ver, ¿qué tenemos en la boleta "A"? Reinaldo, Johnny Jones y no sé quiénes más, pero hasta nuestro Osama Bin laden figuraba por ahí. Todos, por supuesto, con su sonrisa de reglamento. ¡Ufff, son tan lindos! ¡Parecen un anuncio de Colgate!
Tendremos 32 senadores y 178 diputados. Menos mal que estos no tienen vicesenadores ni suplentes de diputados. ¿Cuánto gana un senador? ¿y un diputado? Digamos que el senador devenga un salario de unos 65mil pesos mensuales mientras que el diputado se embolsilla 50mil. Y les dan dos exoneraciones de un millón de pesos (si no lo subieron), chofer, dieta y gastos de representación. Digamos que mensualmente esto representa unos 55mil pesos pesos más al senador, y 40mil pesos más al diputado.
¡Calculadora en mano!
Senadores:
(65mil pesos mensuales de salario + 55mil pesos mensuales de gastos y dietas) x 32 personas x 12+1 meses x 4 años = RD$199,680,000 (199 millones 680,000 pesos).
Diputados:
(50mil pesos mensuales de salario + 40mil pesos mensuales de gastos y dietas) x 178 personas x 12+1 meses x 4 años = RD$833,040,000 (833 millones 040, 000 pesos).
Entonces, el Congreso nos cuesta en total unos RD$1,032,720,000 (Mil treintidós millones, setecientos veintemil pesos). Y si sumamos esa cifra con la del gobierno municipal, tenemos que en salarios y gastos de representación, dietas, exoneraciones y demás linduras, unas 1400 personas se embolsillan la chiripa de RD$2,321,280,000 (vamos, le voy a ayudar a decirlo: Dosmil trescientos veintiún millones doscientos ochentamil pesos).
¿Terminamos? No, esperen... faltan un par de detalles...
¿Se imaginan cuánto costó el circo que vivimos ayer? Oh perdón... ¿Se imaginan cuánto costó el circo que hemos venido viviendo desde marzo de este año, con caravaneos, publicidad, compra de conciencias, impresos a todo color, mítines, discolights, y un sinfín de cosas que los 14mil y pico de aspirantes a patriotas, sus partidos, así como la Junta Central Electoral y los organismos de apoyo han quemado como pólvora? Según Participación Ciudadana, el precio de estas elecciones alcanza la cifra de RD$1,574,000,000 (mil quinientos setenta y cuatro millones de pesos).
Sumemos, ¡pero no se aprieten!
Quiere todo esto decir que APROXIMADAMENTE el costo de montar las elecciones, más los gastos en salarios y adicionales para los que resulten "condenados" a "sacrificarse por el país" ascenderá a RD$3,895,280,000 (¿ya cogió aire?: Tres mil ochocientos noventicinco millones doscientos ochentamil pesos).
Caramba, toda esa plata por un trabajo intenso de 24 horas al día, como proclama uno de los payasos sonrientes. ¿O no?
En cuanto al Congreso, una amiga que conoce de esas cosas me dice que las Legislaturas duran normalmente tres meses, a veces cuatro. Son dos legislaturas por año, y mientras están en ese período, los nobles y sacrificados congresistas sesionan una, dos y rara vez tres veces a la semana (dependiendo, claro está, de la agenda que tengan). Y me cuenta que cada sesión normalmente no pasa de cuatro horas.
Por supuesto, en ocasiones hay legislaturas extraordinarias, que suceden cuando el Presidente considera que hay cosas demasiado importantes que resolver y que no les ha dado tiempo. En esos casos, nuestros sacrificados y altruistas congresistas se ven obligados a trabajar mucho, a veces el día completo todos los días de la semana (caray, ¡como el resto de los mortales!).
Ah, pero estoy pecando de injusto, ¿verdad? Las sesiones en las cámaras congresuales son simplemente reuniones de trabajo en equipo. Todos estos nobles sujetos tienen sus oficinas, y en ellas se dedican a estudiar y trabajar de manera independiente para luego ir con sus investigaciones a la próxima sesión. Bueno, claro, esto es si sus negocios particulares, sus ONG's propias y sus "labores sociales" le permiten disponer de tiempo para ello.
A ver... ¿y en el plano municipal? Ah carajo, ¡verdad! Falta analizar lo mucho que trabajan los regidores, vicesíndicos y alcaldes. ¿Pero les digo algo? Creo que me he quedado pensando en la frase que titula este altísimamente largo post (creo que sin dudas es el más extenso que he escrito).

¡El Precio de Nuestra Democracia! Es un privilegio poder votar, sin duda alguna. La democracia participativa es y seguirá siendo el más puro sistema de gobierno aplicable a países como el nuestro.Sin embargo, es una vergüenza tener que ver las caras de vividores y azarosos de los tutumpotes que vi en las dos sábanas que me dieron hoy. Por eso, al final de mis meditaciones, ejecuté mi plan original. Mis votos quedaron marcados así como ven en las imágenes de los lados.
Sé que es un desperdicio, sé que es una tontería... pero aunque sea un disparate, yo creo que mi manera de votar es una protesta con fundamentos. Estos números que he dibujado antes son benévolos (apuesto que el precio real es mucho mayor). Lo más interesante es que no me puse a calcular índices de eficiencia, procurando determinar cuántos proyectos de ley producen, cuándos aprueban, y de qué tipo de leyes se tratan. Me gustaría llegar al detalle de calcular cuánto dinero cuesta una Ley, cuánta plata cuesta un proyecto municipal, basándome en dividir los gastos (casi estoy por decir "donaciones") a los insignes patriotas que "ejercen" las labores legislativas en el Congreso y los Ayuntamientos.
Y más aún... sería interesante calcular cuánto cuesta la asistencia (o bien la inasistencia) a las sesiones de trabajo... Participación Ciudadana preparó unos reportes de asistencia de los congresistas para la segunda legislatura del 2005 y la primera del 2006 (link), ¡y les aseguro que son sumamente interesantes!
Pero volvamos a mi caseta de votación, en donde he estado pensando ya más tiempo del que aconsejan las costumbres electorales y empecé a notar miradas de los presentes. Así que después de poner mi mensaje (que estoy seguro que todos se dieron cuenta de que yo estaba escribiendo algo porque el marcador sonaba y los mensajes eran mucho más largos que la simple "x" que esperaban que pusiera sobre algunas caras), doblé mis dos boletas, y las eché contento en las urnas. Entinté mi dedo, firmé el acta y recogí mi cédula.
Salí del Santa Bárbara con la satisfacción --MUY REAL-- de haber cumplido con mi deber. Al llegar a mi auto, el haitiano aún recogía sus bagazos. Como tenía un poco de jugo, le compré un vaso grande y entonces me fui a almorzar. Vainas mías, pero me siento orgulloso de mi voto.
Pero antes, las cosas eran más calmadas, más lentas. No había televisión por cable, los canales locales cerraban a las 10 de la noche y abrían como a las 10 de la mañana. Recuerdo que la triste vida de vampiro enamorado de Barnabás Collins era lo último que se veía en la TV antes de que el Himno Nacional diera paso al aguacero de estática o a las aburridas barras de colores.
